miércoles, marzo 29, 2006

El Buda y los místicos

Uno de los aspectos interesantes de las noticias de Google es que se pueden personalizar las páginas. Es decir, se puede elegir un tema y ver las noticias acerca de ello. Lo tengo asignado para mostrarme noticias acerca del budismo. Así es, por ejemplo, que puedo leer noticias tan transcendentes como que Richard Gere, el actor estadounidense, ‘ha expresado su intención de reparar los baches de la estrecha carretera de montaña que conduce a la casa del líder espiritual del Budismo, el Dalai Lama’. Me alegro. Ya sabemos que el Dalai Lama no es el líder espiritual del budismo, sino un líder espiritual del budismo (concretamente de una escuela del budismo tibetano), pero no quita el mérito de un acto de generosidad.

Ayer me llamó la atención una supuesta noticia de una revista (Enkidu Magazine) llamada ‘Las múltiples manifestaciones de la experiencia de Dios’. El autor del artículo (José Álvaro Olvera) escribe acerca de las expresiones místicas de las distintas religiones y observa que “debajo de cada expresión, late la cultura de cada persona mística. Si es mujer, narrará su experiencia como mujer; si es varón, lo hará como varón. Por eso no es posible pretender que una mujer, analfabeta, del siglo XIII narre su experiencia como lo haría una mujer, universitaria, del siglo XXI.

Cada experiencia estará marcada por quien la vivió, por su forma de comprenderla, de narrarla, de escribirla, de predicarla o de celebrarla”.

Esta experiencia mística es, para el autor, una experiencia “del Misterio, de lo Indecible, de lo Trascendente, de Dios” y “la misma diversidad de expresiones místicas encierra un núcleo que se perfila como único. Detrás de cada manifestación, hay una misma y única experiencia, porque lo Infinito, el Uno, lo Trascendente no cambia”.

El autor luego ofrece varios rasgos comunes de la experiencia mística dentro de la diversidad de sus manifestaciones y expresiones, notando que la expresión de la experiencia mística en el budismo “se cuece a parte” y que algunas de sus expresiones no coinciden con estos rasgos comunes.

Me hizo pensar. ¿Qué es el misticismo? ¿Qué valor da el budismo al misticismo?

Parece que el misticismo tiene que ver con la experiencia de unión con lo divino. El diccionario de la Real Academia Española lo define como “cierta unión inefable del alma con Dios por el amor”. Es una experiencia de unión con el cosmos o con una supuesta esencia, fuente o matriz de ello y va acompañado por el éxtasis y la paz.

El budismo ciertamente reconoce tal experiencia. Habla de la experiencia de samatha o ‘calma’. Encontramos los diferentes niveles de experiencia meditativa, los dhyanas o estados de conciencia superiores (que incluyen estados como la esfera del espacio infinito, de la conciencia infinita, de la no-distinción y de la ‘ni percepción ni la no-percepción’). Habla de los samápatis o las experiencias 'visionarias' que pueden a veces acompañar a la absorción meditativa. También enseña las diferentes etapas del sendero cómo la confianza, el deleite, la alegría y el éxtasis, la calma y la serenidad, el gozo y la integración total (algunos de los nidanas positivos).

Sin embargo el samatha es solo un aspecto del sendero budista. Una de las distinciones más básicas e importantes en el pensamiento y práctica budista es la distinción entre samatha y vipasyana, entre ‘la calma’ y ‘la visión clara o insight’. Samatha representa todo el rango de la experiencia mística. Vipasyana representa el enfrentamiento directo e intuitivo con la verdadera naturaleza de esta experiencia, la verdadera naturaleza de todas las cosas y de toda experiencia, mística o mundana. Y es este segundo aspecto lo que constituye la meta del sendero budista.

Me parece que el budismo se distingue de las otras religiones precisamente por eso. No busca la experiencia de unión o de unidad con el cosmos. Reconoce tal experiencia, pero no le da el valor que quizás se da en otras tradiciones. Para el budismo tales experiencias, por muy elevadas que sean, y por muy superiores a la experiencia común de la humanidad, son transitorias y no representan el despertar definitivo del individuo. Surgen en dependencia de condiciones, y en ausencia de estas condiciones cesan. Forman parte todavía de la rueda de la vida y el místico sigue atrapado en ella. No constituyen una experiencia de la realidad última, aunque a menudo forman la base para opiniones y puntos de vista erróneos (para el budismo) acerca de ella.

Para el budismo es fundamental distinguir entre el místico y el iluminado o el despierto espiritualmente. El despierto comprende que toda experiencia es impermanente y insustancial (anitya y anatta) , desprovista de una identidad fija o una esencia; que toda experiencia es condicionada (pratitya sumutpada); vacia (sunyata); que sólo existe experiencia e interpretación (vijñaptimatrata). Independiente del estado de conciencia, es sólo ésta comprensión que conduce a la verdadera liberación y la purificación de los venenos de la ignorancia, de la avidez y el apego, del odio y el rechazo. En un místico, por muy elevada e incluso poderosa que sea su experiencia, siguen rastros venenosos. Más allá del samatha está el vipasyana. Más allá de los místicos, y de las ‘múltiples manifestaciones de la experiencia de Dios’, está el Buda y la sabiduría de los despiertos.

El autor del artículo observa que “Cada experiencia estará marcada por quien la vivió, por su forma de comprenderla, de narrarla, de escribirla, de predicarla o de celebrarla y busca los rasgos comunes a todas las experiencias místicas. Creo que es un ejercicio muy interesante y valioso. El budismo le invitaría además a indagar en esta misma observación. Le invitaría a aplicar sus reflexiones a toda la gama de la experiencia humana. Le invitaría incluso a cuestionar la existencia del supuesto 'núcleo único' detrás de cada manifestación mística, aquel supuesto 'Infinito, el Uno, lo Trascendente' que 'no cambia'.

9 comentarios:

Arturo Silva dijo...

Hola Moksananda:

Que interesante el tema que traes esta vez. Algo así como poner en perspectiva las experiencias que les surgen, ya sea por diciplina o inspiración, a las personas en algún camino espiritual. Y el meollo del custionamiento es la definición propia de la experiencia mística, "la unidad con el absuluto". O sea la típica pregunta, ¿existe Dios?. Para los que crecimos condicionados por el catolicismo y que después lo rechazamos por alguna forma de racionalismo, la pregunta viene siendo algo así como un pastilla indigesta. Afortunadamente en mi caso y sólo por mi práctica budista, estas contradicciones ya no parecen tener la misma potencia. Sin embargo, cuando enumeras las diferentes categorías de experiencias "trascendentes" detalladas en el budismo, también me quedo frío. ¿En que medida es importante catolagar esos diferentes estados de conciencia?. ¿En que le sirve eso al neofito más que para encasillar su propia experiencia?. Más aun, ¿se le puede llamar experiencia a eso que pasa en una zona donde no hay causa ni efecto?. El sutra del corazón siempre me deja perplejo, aunque me parazca bello.

Hasta aquí mi comentario no más Moksananda.

te mando abrazos
Arturo

Max dijo...

son unos comentarios muy interesantes. Finalmente el budismo no es un misticismo como bien se comenta en lo que escribes. No obstante las experiencias que se pueden llamar místicas también son una constante en el budismo. Normalmente identificadas en las múltiples experiencias de lo que se llaman samadhis, que por lo demás, pueden ser un equivalente a lo que se llama experiencia mística en las religiones teístas.

La liberación definitiva del budismo no es un trance en aislamiento, sino que existe un final de los samadhis, de la mística. Y la liberación final está ocurre entre medio del mundo de los fenómenos. Así vemos como Buda finalmente se levanta del árbol y anda por el mundo.

Aunque la verdad es que son temas muy dificiles de hilar. Por ejemplo en el cristianismo encontramos diferentes tipos de misitica que también dan que pensar. Por ejemplo el conocido caso de Eckhart. O quizás es que llegamos al punto en donde las religiones ya nos han hecho su servicio y se abandona la barca. Todas las palabras sobran.

Un efecto curioso del ser budista es que se puede empezar a reconsiderar el valor del cristianismo. No hablo de los clérigos, sino de la experiencia cristiana. En esto, viene a mi mente un Sutra en donde Buda enseña a unos Brahmines como alcanzar a Brahma mediante la meditación en el amor. Para Buda otras religiones también eran útiles para caminar hacia esa liberación.

kaimpo dijo...

Budista, cristiano.... tan sólo son palabras.... etiquetas vacías, cosificaciones del "ser en sí mismo", fuente de conflictos y malentendidos. El sabio es indeterminado como las aguas, por eso flota sin cesar.

Arturo Silva dijo...

bien Kaimpo:

Pero antes de llegar a ser sabios la mayoría de nosotros nos undimos en el agua como piedras. Más aun si venimos de un contexto determinado que nos condiciona y al cual le ponenos la etiqueta corespondiente. Pero si queremos llegar a ser sabios y flotar suavemente sin condicionamientos tenemos que buscar un camino espiritual que resuene mejor con nosotros. ¿Cómo eliminas a priori la nueva etiqueta en ese caso? Y si eso está vacío ¿que es lo que está lleno?...me parecía que el tema inicial de Moksananda iba justamente por si ese "ser en si mismo" realmente existía, y no era solo otra parte del cambio, igual de vacío.

saludos
Arturo

CLB dijo...

Interesante tema. A veces se confunde el misticismo o una "persona mística" como alguien lacónico, transcendental, etc...

Creo que el Budista no es místico en su esencia, es decir tanto en sujeto como en objeto, entendiendo como tal la unión transcendente del alma con un Dios o el Cosmos.

Primero no puede tener una unión mística porque para eso debe existir un alma (sujeto de la unión) y en el budismo ese término no es el mismo que para las religiones teistas (en las que se le da una "personalidad" a ese alma), para nosotros es annatta. es decir, no existe que unir.

En segundo lugar el objetivo (por decirlo de alguna manera) del budista no es ni un cielo, ni conocer a un Dios, ni permanecer en algún sitio, sino el nirvana como un "estado" permanente (no iluminación como un estado transitorio) y por tanto no puede tener una unión místa porque para él no existe el sujeto (Dios o Cosmos) es decir no existe donde unirse.

Anónimo dijo...

Es muy importante para mi haber encontrado este blog y ademas que se hable de este tema en particular. Creo que es fundamental entender que la experiencia mistica es solo uno mas de los muchos tipos de experiencia que se pueden tener en nuestras vidas. En lo personal puedo decir que el no haber entendido eso me ha hecho sentir desdichada porque siempre considere la experiencia mistica como una meta de la que era imposible retroceder y cuando eso sucedia entonces me sentia que no habia alcanzado nada. Esto me sucede especialmente cuando siento que logro objetivos en el camino espiritual y luego la cotidianidad vuelve con sus millones de matices. Gracias por tocar este punto.
Escribo desde Caracas y me encantaria saber si aqui existe algun sitio al que pueda dirigirme para iniciar mi camino en el budismo occidental.
Muchas gracias de antemano.
Cinzia Ricciuti

Moksananda dijo...

Cinzia, puedes contactar con el Centro Budista de Mérida. Su director se llama Manjunatha y su correo es: man92005@yahoo.es

Un saludo

José Manuel Martínez Sánchez dijo...

Me ha gustado mucho el artículo pero no estoy muy en acuerdo. ¿Qué puede haber más real que la experiencia mística? Es un tema bastante complejo que merece la pena tratarlo. Un saludo, pasaré a menudo por tu interesante blog.

Anónimo dijo...

Hola Moksananda, después de leer tu artículo aprecio que solo expones un dogma sobre lo que es la iluminación, sentí tu cabeza, no tu corazón en tus comentarios.