martes, noviembre 21, 2006

La ética budista (1)


Como persona soy producto, en gran medida, de la sociedad en la cual nací y vivo, es decir la sociedad europeo occidental. Un aspecto importantísimo de este condicionamiento es aquello que tiene que ver con nuestro comportamiento y si se considera ético o no.

En occidente hoy en día, simplificando el asunto, parece que existen dos perspectivas predominantes acerca de lo que constituye lo ético. La primera es la que viene de una religión monoteísta en la cual lo ético esta determinado fundamentalmente por unos mandamientos y la motivación por ponerlos en práctica es el miedo al castigo. La segunda perspectiva nos dice que lo ético no existe como valor objetivo sino depende de cada individuo. Muchas veces está determinado por la búsqueda de placer. El desear algo justifica los medios empleados para conseguirlo.

Pero ¿qué es la ética para el budismo? Que tiene un lugar imprescindible en el sendero budista está fuera de duda. Una de las formulaciones más antiguas y más importantes del camino se divide en tres aspectos, que son la ética, la meditación y el cultivo de la sabiduría. Poder desarrollar sabiduría depende de nuestra capacidad de integración psicológica y espiritual, es decir la meditación, y nuestra capacidad para emprender el proceso meditativo depende de una vida ética. Es esencial, por lo tanto, comprender en que consiste un acto ético desde la perspectiva budista y aclarar nuestra propia postura con respecto al tema.

Primero hay que entender que la vida y los actos de un budista son un intento de vivir y de manifestar los principios e ideales budistas. Estos principios e ideales se encuentran simbolizados por lo que llamamos las Tres Joyas. Son el Buda, el ideal de la Iluminación espiritual, o el Despertar; el Dharma, o la verdad y el camino de las verdades que conducen al despertar; y la Sangha, o la creación de comunidad entre los seres humanos y especialmente con el proposito de que todos estén en el camino del despertar.

El despertar espiritual es, por lo tanto, la esencia del budismo (el título ‘buda’ quiere decir ‘el despierto'), y la ética se ve con relación a ello. Lo que determina si un acto es ético o no es si conduce o no al crecimiento espiritual. El budismo reconoce una ley natural: nuestros actos tienen consecuencias. Y tienen consecuencias para nosotros y para los demás. Cada acto nuestro es como una piedra que se tira en un lago. Produce ondas expansivas cuyos efectos se sienten en nuestra propia vida y en las de otras personas. Incluso se llega a decir que cada acto de cada ser afecta a todos los demás seres del universo. Hay actos que refuerzan nuestra ignorancia, nuestro sueño. Y hay actos que hacen brotar la conciencia y el amor. Para poner en práctica la ética hay que cultivar una sensibilidad a esta ley universal. Lo ético es cuestión de habilidad, es un arte para ser enseñado y aprendido.

3 comentarios:

Jorge Correa dijo...

Hola Moksananda.
Estoy de acuerdo contigo. Sobre todo en el principio del párrafo segundo, cuando dices "En occidente hoy en día, simplificando el asunto,..."
Efectivamente, has simplificado mucho el asunto...
Un abrazo

Anónimo dijo...

Es agradable encontrar compañeros de viaje cuando se acaba de entrar.un saludo

Anónimo dijo...

Hola Moksananda:

Esto de la etica es importante, especialmente la manera en que interpretamos la postura budista. Dado nuestro condicionamiento, tendemos a asumir el principio de práctica como si fuera un mandamiento y eso es una gran trampa. ¿A ver como nos vemos practicando el budismo católico?.

Arturo