jueves, febrero 07, 2008

Los ocho vientos mundanos


“Estas ocho condiciones del mundo siguen al mundo y el mundo no se separa de estas ocho condiciones del mundo. ¿Cuáles ocho? Ganancia y pérdida, fama y fracaso, crítica y elogio, felicidad y dolor. Estas ocho condiciones del mundo siguen al mundo y el mundo no se separa de estas ocho condiciones del mundo.”

Mañana hay grupo de estudio en el Centro Budista de Valencia, y he pensado mirar de nuevo esta enseñanza del Buda, que se encuentra en el ‘Dutiyalokadhamma Sutta’. Las ocho condiciones se conocen también como los ‘ocho vientos mundanos’, una forma más poética y evocativa de verlas.

“El ser ordinario no informado experimenta los ocho vientos mundanos. También el discípulo informado.¿Cuál es la diferencia? ¿Cuál es la diferencia de esfuerzo? ¿Cuál es la diferencia entre el ser informado y el ser no informado?”

Claro, todos los experimentamos. Vienen y van, a veces sopla uno y a veces otro. A veces son brisas, a veces ráfagas, a veces vendavales. Nos elogian, llega la fama o ganamos lo que deseamos, para luego ser criticados, fracasar o perder lo que hemos ganado. La felicidad y el dolor nos sacuden.

“Cuando el ser ordinario no informado obtiene ganancia, él no considera así, ‘He obtenido esta ganancia. Ésta es impermanente y de naturaleza transitoria.’ No comprende esto de acuerdo con la realidad. Cuando obtiene pérdida … cuando obtiene fama … cuando obtiene fracaso … cuando obtiene crítica … cuando obtiene elogio … cuando obtiene felicidad … cuando obtiene dolor, él no considera así. No comprende esto de acuerdo con la realidad.”

“La ganancia se apodera de su mente, la pérdida se apodera de su mente. La fama se apodera de su mente, el fracaso se apodera de su mente. La crítica se apodera de su mente, el elogio se apodera de su mente. La felicidad se apodera de su mente, el dolor se apodera de su mente. Él se deleita con la ganancia obtenida, se contraría con la pérdida obtenida. Se deleita con la fama obtenida, se contraría con el fracaso obtenido. Se contraría con la crítica obtenida, se deleita con el elogio obtenido. Se deleita con la felicidad obtenida, se contraría con el dolor obtenido. Él así, deleitándose y contrariándose, no se libera del sufrimiento.”

El camino budista se camina justo para liberarse del sufrimiento. ¿Entonces?

“Cuando el discípulo instruido obtiene ganancia, él considera así, ‘He obtenido ganancia. Ésta es impermanente, y de naturaleza transitoria.’ Comprende esto de acuerdo con la realidad. Cuando obtiene pérdida … cuando obtiene fama … cuando obtiene fracaso … cuando obtiene crítica … cuando obtiene elogio … cuando obtiene felicidad … cuando obtiene dolor, él considera así, ‘He obtenido este sufrimiento. Éste es impermanente de naturaleza transitoria’. Comprende esto de acuerdo con la realidad.”

Es decir, los ocho vientos mundanos no se apoderan de su mente-corazón. Ni la ganancia, ni la pérdida, ni la fama, ni el fracaso, ni la crítica, ni el elogio, ni la felicidad, ni el dolor.

“Así, no deleitándose y no contrariándose, se libera del sufrimiento. Ésta es la diferencia, ésta es la diferencia de esfuerzo, ésta es la diferencia entre el ser informado y el ser no informado”.

Ganancia y pérdida, fama y fracaso, crítica y elogio, felicidad y dolor, son condiciones de la vida humana. Existe un sendero de paz, de claridad, de bondad, de creatividad, de lealtad, de comprensión ... y pasa justo en medio de ellos. Es difícil de vislumbrar y requiere compromiso para caminar. Pero así, y sólo así, se vive con dignidad y nobleza, fiel a nuestros ideales.

Dedico este post a Jesús. Un amigo que me está enseñando, a su manera, a caminar con la cabeza alta en medio de los vientos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Moksananda.

Soy Jesús.

Ha sido muy reconfortante leer el post que me dedicas.

En realidad, contigo me pasa una cosa: cada cosa que hablamos, cada cosa que te leo es como si yo ya la supiera...están dentro de mí, las conozco, pero siempre es magnífico que alguien , y alguien como tú, me las diga o las escriba.

Seguimos por el sendero, a pesar de los ocho vientos, a pesar de algunos de ellos que ahora soplan más fuerte.

Ya amainarán.

Cualquier viento, aunque sea viento de bonanza, es desagradable si sopla fuerte.

Yo prefiero la calma, el sendero y el sol cálido en el rostro.

El abrazo más grande para ti, desde el Sur.

Jesús

Anónimo dijo...

Sin duda uno de mis filósofos favoritos, el gran Marco Aurelio, se habría sentido iluminado y completamente de acuerdo con el análisis budista de los vientos mundanos, principalmente en lo que se refiere a la alabanza y al desprecio. El amable emperador Marco Aurelio vio, bajo su gobierno, numerosas calamidades ensañarse contra el imperio romano (terremotos, pestes, conjuras,…) y a todas las enfrento con ecuanimidad. En esa época los terribles guerreros marcomanos, junto con los getas y masagetas, se lanzaron como una marea bárbara contra la debilitada población del imperio romano. Marco Aurelio, tan pacífico, se vio obligado a frenarlos en combates feroces. Cuando los venció a todos ellos, y recibió la aclamación de todos los romanos, se dijo que ese día “había visto a una araña orgullosa de haber atrapado una mosca en su telaraña y a un soldado enardecido por haber atrapado a un guerrero geta”, sin embargo, él, el alabado emperador, consideraba que no era mejor que cualquiera de ellos. De hecho Marco Aurelio pensaba que “la estima y el honor no dependen del testimonio ajeno”, con lo que cuestionaba fuertemente la dependencia sicológica que tenemos hacia la opinión de los demás. “¿Acaso mejora lo que es alabado? ¿Acaso empeora una esmeralda sino es elogiada? ¿Y que decir del oro y de la plata, del marfil, de una flor ó de una minúscula planta?”. En lugar de dejarse seducir por los elogios ó derrumbarse adolorido ante las injurias, Marco Aurelio aconsejaba orientarse en base a lo que uno mismo sabe lo que verdaderamente es: “¿Me desprecia algún hombre? El sabrá. Por mi parte, yo me ocuparé de me que nadie me vea hacer ó decir algo que sea realmente despreciable.”

Flavius

Aran Meletyalda dijo...

Hola Moksananda

Tengo poco tiempo de conocer sobre budismo y me asalta una duda, ¿cómo concibe el budismo al deseo y al ego? y de acuerdo a ello ¿el desear alcanzar la iluminación es un acto de egoismo?

Saludos y gracias :)

arekiana dijo...

Gracias por estas hermosas palabras.
Las otras noches "soñe" que llegaba volando a la region de los lagos en los Himalayas y entraba en una casa de madera donde me esperaba la Dalay Lama. Yo vestia atuendo naranja con turbante y sobre la mesa habia dos libros antiguosm dos tinteros y dos especies de pulas con la pnta redoneada. El Dalay Lama tomaba una pluma, abria su libro y me invitaba a abrir el mio diciendo; -Bueno ahora vamos a escribir en el viento.
Yo le decia ¿Como hago eso, se puede? y el decia; -Sí con mano forme, con mucha fortaleza sostenemos la pluma y escribimos.
Al darme cuenta que tenia esta experincia me despeerte sin saber que significa verdaderamente "escribir en el viento". si lo sabes agradezco la informacion.
arekiana@yahoo.com.ar