miércoles, abril 30, 2008

muere el descubridor de LSD

Ayer murió el descubridor de LSD, Albert Hofman.

¿Y que tiene que ver con el budismo en occidente?

No tengo la más mínima duda de que el surgimiento de interés en el budismo por parte de hombres y mujeres jóvenes que se experimentó en los años '60 fue vinculado, de forma directa o indirecta, con el ambiente de mayor libertad, las ganas de efectuar cambios y la experiencia de otros estados de conciencia provocados por las drogas y especialmente el uso de LSD.

Así que me parece muy apropiado mencionar aquí la muerte del hombre que descubrió por accidente este droga, "una droga de poderosos efectos alucinógenos ante la que sucumbieron artistas e intelectuales, y que influyó significativamente en la música, el arte, la moda, los estudios sobre la conciencia y las terapias psiquiátricas durante los últimos sesenta años".

Y en el nacimiento del budismo en occidente.

Aquí puedes leer un obituario.

Que le vaya bien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El consumo ritual de enteógenos ha sido un componente fundamental de las culturas mesoamericanas. El empleo, por parte de chamanes indígenas, en un contexto ceremonial, de plantas como el peyote, el ololiuhqui, el toloache ò los hongos alucinógenos, es todavía común en México. Todas estas ceremonias se mantuvieron ocultas durante el periodo colonial. Esto cambiaría en los años 60s con el encuentro entre Gordon Wasson y Albert Hoffman con la chamana mazateca María Sabina. En efecto, Hoffman quedó sorprendido al enterarse de la existencia en Oaxaca de ceremonias ancestrales que involucraban el consumo de enteógenos. Este químico orgánico aisló de los teonanacates (hongos) el componente activo, la psilocibina, molécula estructuralmente similar al LSD. En su primera visita a María Sabina le entregó una capsula con el componente enteogénico del hongo, lo cual llenó, a su vez, de asombro a la chamana mazateca.
Lamentablemente, este contacto entre dos mundos provocó la llegada de una avalancha de visitantes no indígenas deseosos de pagar por “experimentar” visiones y la profanación de ceremonias ancestrales. “El espíritu deja de hablar cuando aparece el dinero”- decía María Sabina. Los años 60s fueron para muchos mexicanos que vivían en comunidades tradicionales, no un periodo de liberación y rebeldía, sino una intromisión en su modo ancestral de vida. Muchos recuerdan la irrupción de huestes de turistas psicodélicos, arrogantes, invadiendo espacios sagrados y deseoso de encontrar las plantas secretas ó alguien que se las suministrara a cambio de unos cuantos pesos. De esta manera, el summum mysterium acabó transformándose en un divertimento superficial.
Admiró a Hoffman por su capacidad de elucidar estructuras orgánicas y a Wasson por revelar muchos de los misterios del mundo antiguo, pero, ¿qué recibieron los indigenas mexicanos a cambio de sus secretos?
En lo personal me quedo con ...
Surameraya Majja Pamadatthana Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Saludos
Bodhidharma