Ser budista (2): Ir al Refugio del Buda

En un post anterior vimos que ser budista surge de la experiencia de sraddha, esta capacidad innata de respuesta a lo bueno, lo bello, lo verdadero. Un budista es alguien para quien las Tres Joyas ‘encarnen’ y despierten esta respuesta y que decide comprometerse con ellas. Es alguien que decide basar su vida en el Buda, en el Dharma y en la Sangha, y así basarse en la experiencia de sraddha.
El termino tradicional para este compromiso tan necesario para una vida creativa, una vida espiritual, es ‘Ir al Refugio’. A veces se traduce el termino original como ‘tomar refugio’. Lo que pasa es que no es tomar algo, en absoluto, sino ir hacia algo. Es una orientación. El Ir al Refugio es un acto, es un paso y se tiene que elegir en cada momento, en cada circunstancia de la vida.
Este acto universal de un budista puede realizarse en niveles cada vez más profundos y completos. Es esencial entender el significado verdadero de ‘Ir al Refugio’ ya que en muchas de las tradiciones budistas ha llegado a tener un rol puramente social o religioso. Sin embargo, el acto de Ir al Refugio de las Tres Joyas constituye todo el camino.
También es esencial tener una experiencia viva de este compromiso y de sus implicaciones. Un aspecto central de caminar el sendero budista es una continua exploración de la verdadera naturaleza de las Tres Joyas y de la experiencia práctica de basar nuestra vida en ellas.
Ir al Refugio del Buda:
Como Joya, el Buda es el ideal del despertar humana, o la Iluminación (bodhi). El proceso de profundizar nuestro compromiso con el ideal de la Iluminación implica tomar el Buda histórico como ejemplo y como maestro. Implica despertar cada vez más nuestra respuesta intuitiva a la vida y la muerte y su verdadera naturaleza e ir sacando nuestra potencial espiritual. Ir al Refugio del Buda significa realizarnos como Budas, como seres despiertos. Implica contemplar y entrar en el gran misterio, abriéndonos a lo desconocido.
A la vez significa llevar el ideal de la Iluminación al terreno de la vida cotidiana. ¿Cómo traducir el ideal a actos, cómo traer la joya del Buda a nuestra experiencia inmediata, cómo resolver las contradicciones aparentes entre nuestro ideal y nuestra realidad? Somos seres contradictorios, muchas veces con vidas caóticas, desordenadas, confusas. Para que nuestras aspiraciones no se conviertan en pura fantasía han de encontrar expresión en los detalles de la vida, en los quehaceres, en la actualidad de ahora.
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