jueves, febrero 04, 2010

México de nuevo

Acabo de regresar de México, después de una visita de 10 días.

El viaje de ida fue, como siempre, bastante horrible. No me gusta sentirme atrapado en un avión durante tanto tiempo (unas 11 horas). No duermo en los vuelos de larga duración. Es una buena ocasión para la práctica de kshanti, desde luego. Pero la verdad no siempre sé aprovecharlo. Además, el vuelo desde Madrid se retrasó, por lo cual finalmente llegue al Centro Budista de la Ciudad de México alrededor de la una de la madrugada, o lo que es igual, a las 8.00 horas hora española.

Pero bueno, me gusta México. Y en particular la conexión que tengo con la Sangha del AOBO México. Durante los últimos 12 años he visitado México 1 o 2 veces al año y puedo decir sin duda alguna que mi participación en la Orden y el movimiento budista Mexicano es una parte muy importante de mi vida. He ordenado a la mayoría de los Dharmacharis que viven allí y soy presidente de uno de nuestros dos centros, el Centro Budista de la Ciudad de México, que se encuentra en la colonia Roma. También hay otro centro del AOBO en la Ciudad de México, BudaMandala, que está en Coyoacan.

A unos 9.000 kilómetros de distancia de Europa y a 3.000 millas desde el centro más cercano a cargo de otros miembros de la Orden (San Francisco), el AOBO en México es relativamente pequeño. Son 13 los miembros de la Orden que viven allí, todos ellos mexicanos, y hay más de 100 Mitras, unos 30 de los cuales han pedido la ordenación. No creo que a ninguno de los miembros de la Orden le importaría que diga que ha habido algunas tensiones entre algunos de ellos en el último par de años. No es fácil construir una Sangha desde cero, lejos de otros miembros de la Orden e instituciones del AOBO y en una cultura muy diferente a cualquier otro lugar en nuestro movimiento. Y sobre todo durante un período en el cual nuestra comunidad ha sufrido un período de cambios. Pero las cosas parecen estar tomando forma y sólo me queda admiración por lo que mis hermanos y hermanas de la Orden están construyendo en D.F..

Me encontré con todos los hombres que están trabajando activamente para ordenarse en México, unos 16 hombres. Me alegró ver que el curso de estudios budistas de 4 años ya está en marcha en los dos centros. Una de las cosas que me preocupa, como preceptor para los hombres hispanohablantes, es que los que piden la ordenación sean consecuentes con su petición y con el proceso que se inicia con ello. Esto no siempre es fácil en una situación tan lejos de otras partes del movimiento. Estudiar el Dharma, ir a retiros largos y más intensivos, y tener un contacto de kalyanamitrata (amistad espiritual) con miembros de la Orden no son tan fáciles de conseguir. Hemos necesitado tiempo para construir las condiciones para tal proceso. Pero incluso en los últimos años he visto un desarrollo definido en todas estas áreas en México, cosa que es motivo de celebración y regocijo.

Aparte de la recién apertura de BudaMandala y el desarrollo de condiciones para los hombres y mujeres que han pedido la ordenación, el último año también ha visto la traducción y publicación en México de un buen número de libros escritos por Urgyen Sangharákshita. Se trata de un importante proyecto que tiene beneficios no sólo para el movimiento en México, sino también en España y Venezuela. Upekshamati ha liderado un pequeño equipo para traducir y editar los libros de Bhante, y algunos otros miembros de la Orden. Incluso he escuchado algunos comentar lo bueno que sería traducir y editar un libro llamado 'Ordination' y escrito por un servidor.

El año pasado también vio el nacimiento de 'Karuna' (significa 'compasión), un proyecto para obtener dinero y bienes para obras de caridad y organizaciones no gubernamentales en México. México tiene una población de unos 105 millones de personas. El 40% de la población tiene sólo el 11% de la riqueza y se considera que viven por debajo del umbral de la pobreza. Muchas familias viven en la pobreza total y los niños son obligados a trabajar en las calles a fin de apoyar a la familia. Unos 44 millones de mexicanos viven en la pobreza, 14 millones viven en condiciones de extrema pobreza. Se puede leer más acerca de Karuna México en su página principal.

Aproximadamente 400 personas a la semana acuden al Centro Budista de la Ciudad de México para clases, cursos o conferencias sobre el budismo. Muchas más si incluimos las clases de yoga y Tai Chi. No conozco las cifras para BudaMandala. Unos 120 de ellos están en grupos de estudio semanales. Que el Dharma podría tener un efecto muy positivo en muchos hombres y mujeres en México, y en la sociedad en general, no tengo ninguna duda. Por el momento la labor de los miembros de la orden y de otros grupos budistas en México es sólo una gota en un océano. Pero es una gota de algo muy especial y con que nuestra creciente Sangha en México se establezca, creo que las Tres Joyas aún puede encontrar un lugar en el corazón de muchos mexicanos.

A salir de México pensé en los muchos amigos que he tendido, que tengo y que tendré allí. Muchas personas vienen a nuestros centros. Y muchos van. Pero la visión revolucionaria del Dharma se hace conocer y poco a poco se va formando una hermandad en las Tres Joyas.

Espero volver pronto.

A pesar de que el viaje de regreso, como siempre, también fue bastante horrible...



3 comentarios:

Oz dijo...

Hola, estoy por aquí de nuevo, viendo actualizaciones. Excelente post, felicitaciones.
Un gran saludo desde:
http://leyendas-de-oriente.blogspot.com/

Bodhidharma dijo...

Hola,
Entiendo los sentimientos de fatiga que te vienen de los viajes. Acabo de retornar de un viaje transatlántico con escala en Atlanta. Entre México y Atlanta me ofrecen dos opciones de comida, carne roja o pollo. “soy vegetariano” digo y la azafata, perpleja, me da como opción vegetariana dos paquetes de galletas y una bolsa de papas fritas, las cuales prefiero no tomar. Paso por la amenazadora migración de EEUU, revisión paranoica por seguridad y aduanas. Corro por el laberíntico y enorme aeropuerto de Atlanta hasta alcanzar pocos minutos antes del cierre, el vuelo a París. Largas horas en un estrecho asiento. Al menos me ofrecen café y croissants. Llegada al hotel a las 12 AM. Tengo sueño, pero tengo agendada una reunión con un ex alumno de mi abuelo, quien me invita tomar el té. Al otro día debo atravesar París y llegar a las afueras para impartir mi conferencia en el Instituto francés del petróleo. Preguntas y discusiones, visitas a laboratorios, análisis de resultados. Llegó tarde al hotel, pero al menos puedo dormir. Otro día de discusiones con personal de Total y de Rhodia. Viaje a Burdeos. Curso para estudiantes, reunión de discusión en la que el Prof. Taton se muestra poco amigable (jeje, mis resultados cuestionan su síntesis). Conferencia y discusión de estrategias. Retorno a París y, al otro día, regreso a México vía Houston. Llegó a casa a las 19 h, duermo y, al otro día, a las 5 AM, ya estoy practicando Tai ji, pues tengo examen el sábado y falté dos fines de semana. Llego al trabajo y me informan que habrá auditoría para el proyecto de antiespumantes. Luego los estudiantes me dicen que los antiespumantes no trabajan. Mis colegas me piden que haga yo mismo el diseño molecular, pues hay dudas sobre los resultados de síntesis. Llamada desde Campeche. Urge entregue la propuesta de caracterización termogranulométrica. Mi jefe me pide programe un viaje a Houston y otro a Poza Rica...
Curiosamente, a pesar del stress montante, me siento bien. He aprendido que todas estas situaciones son una oportunidad de práctica espiritual. De nada sirven mis quejas. En la cola de la migración practico Metta. En el vuelo medito y practico el sadhana de mi Ista-deva, el cual me lleva al éxtasis (hasta que la azafata me pregunta si quiero “beef or chicken”). Dos amigos, con quienes no había tenido tiempo de conversar me acompañan: Nagarjuna, con su “carta a un amigo” y Sangharakshita, con sus “Precious teachers”. Mientras espero mi equipaje recito un mantra. En Burdeos, a la hora de la cena con los Profs. Defieux, Cramail y Carlotti, la mesera nos sorprende con una pregunta a media comida “Pardon, êtes vous bouddhiste?” (Perdón, ¿es usted budista?). La chica ha remarcado que no como carne y ha observado el mala en mi muñeca izquierda. Muy interesada, continua haciéndome más preguntas (“¿los budistas beben vino?”, “¡Claro!, especialmente Graves y Saint Emilion”). La conversación deriva hacia el Dharma. Días después, cuando me siento desfallecer ante la auditoría, recito el mantra de Amoghasiddhi, mi mente se calma y preparo los documentos ((la auditoria pasa muy bien).
Es cierto que el stress y las incomodidades nos “conforman”, pero también nos permiten conocernos mejor, conocer la naturaleza última de la realidad y optar por la vía espiritual, por una práctica más enraizada en nuestro ser.
Con Metta
Flavius

mente de cocodrilo dijo...

Hola!

Te entiendo perfectamente cuando hablas de lo dificil que es construir una Sangha. Al fin y al cabo todos somos humanos intentando resolver nuestra guerra interna, es muy dificil lograr una verdadera amistad e ir mas haya de nuestras fantasias de lo que seria ser espiritual.

Excelente Blog, un saludo desde Mexico.