Mostrando entradas con la etiqueta la iglesia católica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la iglesia católica. Mostrar todas las entradas

miércoles, enero 07, 2009

el bus ateo



Se ha puesto en marcha una campaña para animar a los ateos a hacerse más visibles y sentirse más apoyados. Empezó en Londres, y aquí en España ya está en Barcelona y pronta estará en Madrid. Consiste por ahora en unos sencillos anuncios en los autobuses.

La página Web de la campaña dice:

La Unión de Ateos y Librepensadores, junto con todas sus asociaciones federadas, pretende con esta campaña sensibilizar a los ciudadanos ateos, no creyentes y librepensadores en general de la necesidad de hacerse visibles para evitar que las confesiones religiosas sigan imponiendo sus normas morales y sus intereses particulares al conjunto de la sociedad.

Supongo que se refiere a las confesiones religiosas teístas. Eso o que las tradiciones como el budismo no se considere religión, cosa que me parece muy bien.



No puedo más que apoyar la campaña, ya que considero el concepto de dios, por lo menos en su forma más visible - es decir el dios creador proclamado por la iglesia católica - no sólo un poco ridículo sino también torpe, en el sentido de tener un efecto nefasto en la mayoría de la gente. El sentimiento de culpabilidad, la necesidad de mantener una creencia ciega y de imponer su dogma son sólo algunos de los efectos negativos inevitables que surgen de la idea de un dios todo poderoso. Con eso no quiero decir que todo cristiano es así - y de hecho conozco a muchos creyentes que son muy buenas personas. Pero el concepto de un dios creador conlleva la necesidad de creer a pesar de la casi nula posibilidad de que exista, la obligación de cumplir su voluntad y el deber de hacer todo los posible para que su moralidad sea la de todos. Es una receta segura para el sufrimiento.

Muchas personas no son capaces de librarse del peso del concepto del dios, a pesar de saber que ya no creen. Así que, desde mi punto de vista, está muy bien que se hagan campaña los ateos y que animen a otros a purificarse de los vestigios de esta creencia tan absurda y muchas veces agobiante. Parece que también se va a hacer en Washington. Ojala que se extienda por todas partes.

lunes, mayo 12, 2008

El monopolio teísta


Suelen decir que España es católica. Tengo un amigo que me asegura que no es, que no, los españoles no son católicos ni tan siquiera tengan actitudes cristianas. Lo único que ha pasado es que la iglesia católica ha tenido al país bajo su yugo desde hace muchos siglos.

El País publicó el viernes un artículo titulado 'Las otras religiones piden paso' en referencia a que 'la vicepresidenta el Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció anteayer la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, de 1980, para atender mejor a los derechos de estas confesiones y amortiguar la discriminación que sufren con respecto a la Iglesia católica en materias como financiación, enseñanza religiosa en las escuelas o protección jurídica de sus lugares de culto'.

El artículo empieza con una frase algo dramático: 'El monopolio del catolicismo se ha roto en España'. Me parece bien, pero me parecería aun más interesante que se rompiera el monopolio teísta que exista en el mundo religioso occidental, incluyendo por supuesto a España.

El autor del artículo, Juan Bedoya, cuenta lo siguiente:

'Los últimos en ser reconocidos por su "notorio arraigo", en el otoño pasado, son los budistas. Pese a su implantación centenaria en España y su fama mundial, la decisión en el seno de la comisión correspondiente del Ministerio de Justicia fue agitada. Y muy ajustada: nueve votos a favor, siete en contra y siete abstenciones'.

Las demás 'religiones' con notario arraigo en España son el catolicismo, el Islam, el judaísmo, el protestantismo, los mormones y los testigos de Jehová. Formaron ya parte de la comisión del ministerio de justicia que decidió, de forma tan 'agitada', reconocer al budismo por su 'notario arraigo'. Y son todas religiones monoteístas.

A mi entender el budismo es la única tradición presente y reconocida en el mundo religioso español (y occidental) que ofrece una visión espiritual del ser humano y que a la vez niega la existencia de un díos creador. Y me parece muy importante que esté y que ofrezca una alternativa sólida a este monopolio religioso - incluso diría tiranía religiosa - que es la doctrina errónea de un dios creador.

Desde luego animo a todos a leer 'el espejismo de Dios' de Richard Dawkins. Como dice nuestra querida wikipedia: 'En el libro, Dawkins afirma que la creencia en un creador supernatural se puede calificar como un delirio, al que define como, la persistencia en una falsa creencia mantenida frente a fuertes evidencias contradictorias. Dawkins simpatiza con la observación de Robert Pirsig que dice cuando una persona sufre delirio lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio lo llamamos religión."

Para muchos es impensable una visión y un camino espiritual sin la existencia de Dios. No obstante, el mundo contemporáneo está muy necesitado de una tercera vía entre el delirio y el materialismo, entre el eternalismo y el nihilismo. Por ahora sólo el budismo ha podido colarse en la fiesta que han montado las religiones monoteístas (muy a pesar de algunos, me parece) y así empezar a romper su tiranía sobre la psique humana.

miércoles, febrero 13, 2008

El infierno budista

¿Cómo contempla el budismo el infierno? Lo que sigue es un extracto de un libro de Subhuti, miembro de la Orden Budista Occidental. El libro está ya agotado, así que espero que al editor (Edicomunicaciones) no le importa que lo copio aquí. Se llama 'La rueda, la espiral y el mándala'.

Algunas pinturas del infierno, en la tradición budista, muestran ciertas similitudes con las del infierno cristiano de la Edad Media y los posmundos dolorosos de muchas otras culturas. Se muestra como un lugar de dolor y tormento intensos, donde se somete a sus víctimas a las torturas más penosas, las cuales son infligidas y presididas por demonios. Todo este mundo está lleno de llamas, por lo que es insoportablemente caliente, aunque abajo hay regiones que alcanzan un frío amargo que produce los peores sufrimientos. El infierno consiste de subplanos, y cada uno se especializa en un tipo particular de sufrimiento adecuado para cierto tipo de acción torpe. En el budismo popular, estos subplanos se describen con frecuencia con lujo de detalle. Hay, por ejemplo, el infierno de la inmundicia, en el que se revuelvan en el lodo los corruptores de inocentes, mientras que son devorados por monstruosos gusanos. Los torturadores y asesinos son atravesados con un pincho para ser asados, y sus intestinos son picoteados por pájaros con picos de acero.

Quizá debemos tener cuidado del literalismo de dichas historias, las que algunas veces no se concretan a nada más que una burda superstición. A pesar de que el budismo nunca ha descendido a la predicción de las llamas del infierno, algunas veces se ha dibujado la imagen en gran detalle. Dicho énfasis puede tener un efecto saludable, haciendo que alguna gente considere las consecuencias de sus acciones más cuidadosamente, sin embargo tan sólo puede inducir sentimientos de culpa y temor irracionales. En tanto que para el budismo la existencia de estados infernales es un hecho evidente e inevitable, nunca usa la imagen para manipular o inducir estados mentales nocivos de lobreguez, pesimismo y desesperación, que afectan a mucha de la gente que ha sido educada bajo la influencia de la Iglesia, donde se enfatiza detalladamente la existencia del infierno, aun entre los más jóvenes. Un sentido moral genuino proviene de la confianza en uno mismo y de la madurez, no del miedo.

No debemos tomar las representaciones tradicionales de una forma demasiado literal. Los rasgos básicos del infierno, son el sufrimiento constante y el dolor inexorable, impuesto por seres furiosos y vengativos. Este tipo de experiencia se puede encontrar incluso en la tierra, hay gente que ve el mundo de esta manera habitualmente. Todos los que se encuentran a su alrededor parecen estar tratando de hacerles una mala pasada y se sienten constantemente amenazados. Su motivación primaria es la de eliminar o evadir esta amenaza, y están en un estado de enemistad, ya sea abierta o cubierta, con casi todas las personas que conocen. Sufren agonías de inseguridad y sienten el dolor y la humillación de todo agravio, leve o imaginado. Ven este tormento como si les fuese impuesto por sus enemigos, quienes, ellos sienten, están tratando de menospreciarlos constantemente. En muchos casos, debido a la forma en que se comportan con otros, llevan a la existencia los enemigos que, inicialmente, eran tan sólo imaginarios. Dichas personas están dominadas por las raíces del estado mental del odio y ven al mundo entero a través del velo de sus sentimientos proyectados. Viven en un infierno terrenal y hacen un lugar de tormento para sí mismos en cada situación en la que se encuentran. El infierno no es más que el mismo estado mental que se manifiesta en todos sus dolorosos detalles después de la muerte.

A pesar de que las representaciones budistas tradicionales del infierno guardan un cercano parecido con aquellas del cristianismo, el concepto del infierno difiere de su equivalente cristiano en dos aspectos importantes. El infierno no es un castigo y su duración no es infinita. Cada mundo es la objetivización de la propia mente del individuo, de acuerdo con el funcionamiento natural del principio del karma; nadie juzga y nadie condena.

El ímpetu que hemos establecido determinará el tipo de mundo en el que renaceremos. El budismo no cuenta con una concepción de un ser creador o juez divino -esto se considera parte de nuestras propias proyecciones, con respecto a nuestras esperanzas y temores, que se encuentran basadas en nuestra necesidad por una figura paterna alentadora, que organice al cosmos-. El universo está hecho de procesos que contienen las leyes que gobiernan su funcionamiento propio. El principio del karma es la ley inherente en la conciencia individualizada y determina los efectos de las voliciones propias que experimentará.

Todo proceso es impermanente, y un estado particular continúa tan sólo en tanto que las condiciones que lo han traído se encuentren presentes. Las voliciones basadas en el odio llevan la experiencia del infierno a su existencia. Cuando han sido agotadas o contrarrestadas por voliciones perspicaces, entonces dejaremos el infierno y apareceremos en algún otro estado que se ajuste a nuestra nueva configuración kármica. Permaneceremos en el estado de tormento por tanto tiempo y como hayan energías kármicas sin descargar que nos mantengan allí. La tradición sostiene que una vida en el infierno puede extenderse al cabo de muchos eones... quizás esto corresponde con la bien conocida experiencia del tiempo corriendo lentamente cuando nos encontramos sufriendo.

Extracto del libro de Subhuti 'La rueda, el espiral y la mándala'

Ver también 'El infierno del Papa'

lunes, febrero 11, 2008

El infierno del Papa


“El infierno existe y es eterno”.

Lo dice el Papa. Y lo dice como buen Papa.

Son las palabras más terribles jamás pronunciadas. Y la iglesia las va pronunciando ya hace mucho tiempo. Estas palabras atormentan,
marchitan y machacan las vidas de millones (MILLONES) de personas.

“El infierno existe”. Puede ser. Según el budismo también.

“Es eterno”. Nada es eterno, señor Ratzinger. Los seres sufrimos, pero me parece una doctrina muy torcida la que quiere imponer la posibilidad de un sufrimiento eterno, continuo, sin salida. Proclamarla es un acto torpe y refleja un literalismo fruto de la poca imaginación de la iglesia y de su jerarquía.

Dicen que el señor Ratzinger agregó que su infierno no está vacío.

Le imagino contento.

Puede que no está vacío, pero según el budismo sí es vacío.